El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, muchos no son conscientes que las palabras “mujer” y “madre” son sinónimo de discriminación dentro del mercado laboral.
Para comenzar, en la actualidad estas son las circunstancias en las que hombres y mujeres se convierten en padres y madres:
Pero la realidad es que los empresarios no se alegran de que sus trabajadoras tengan hijos. Os quiero hacer una pregunta… si fuerais pequeños empresarios (que son los que dan más trabajo en este país 1) y tuvierais que contratar un trabajador de unos 30 años ¿elegiríais a un hombre o a una mujer?
MUJER
- Es comunicativa, sabe idiomas, tiene mucha formación pero…
- …es posible que quiera tener hijos/as.
En ese caso, tiene derecho a 16 semanas de baja maternal ¡tendrás que contratar y formar a otra persona que cubra su puesto! Además puede ser que durante el período de gestación solicite una baja por enfermedad común por diversas complicaciones. Y durante ese tiempo tendrás que seguir pagando a la Seguridad Social ¡como mínimo 1,5 veces su salario! Y cuando se incorpore… tendrás que flexibilizarle los horarios porque el centro de su vida ya no será el trabajo. Todo eso sin hablar del permiso por lactancia, excedencias o reducción de jornada.
HOMBRE
- Es comunicativo, sabe idiomas, no tiene tanta formación como ella pero…
- …si tiene hijos solo tendrás que regalarle unas pequeñas vacaciones de 2 semanas y un detalle para quedar bien porque culturalmente su vida no gira en torno a su hijo/a. Se sobreentiende que no tiene porqué rendir menos en el trabajo ni pedir horarios flexibles.
¿Aún te lo estás pensando? Recuerda que eres un pequeño empresario que intentas sacar un negocio a flote en época de crisis.
Si has elegido la opción del hombre, tengo que advertirte que has infringido la ley. Según el artículo 8 de la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres: “Constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad”
Y dirás, ¿qué hace el Estado para superar estas diferencias? Pues en vez de equiparar a los padres y madres en igualdad para criar a sus hijos y otorgarles el mismo tiempo de baja para que sus condiciones sean equiparables tanto culturalmente como “de cara a los empresarios”… el Gobierno hace lo siguiente:
La cara de Elena Salgado ante esta incómoda pregunta no tiene desperdicio. El Estado prefiere ahorrarse 200 millones de euros en mantener un sistema machista y discriminatorio que equiparar derechos. Pero ese coste lo pagan las mujeres en paro2 y en retraso de la edad para tener hijos3 .
Y si no eres mujer, no quieres tener hijos y la igualdad en la crianza de los hijos te da exactamente igual… ¡también te afecta! Tendrás que trabajar más tiempo y te quedará menos dinero para tu jubilación. Solo porque durante muchos años nadie se ha preocupado porque nazcan los suficientes niños4 para sostener el sistema de pensiones.
Esto sucede desde principios de los 80 cuando el límite de renovación de la población situado en 2,1 hijos por mujer (lo adecuado sería decir 2,1 hijos por pareja porque las mujeres no tienen hijos por “generación espontánea” ) comenzó a mermar, experimentando un leve repunte en la última década a causa de la inmigración.
España lidera la tasa de desempleo femenino en la UE. Actualmente lo hace con un 20,79 % y en 2009 lo hacía con un 18,4%. Al tiempo el INE publicó ese mismo año (2009) que el número de nacimientos bajaba por primera vez en una década. Es más, el INE afirma lo siguiente en su plan de actuación de 2009:
“Adicionalmente España se encuentra entre los países con más baja fecundidad entre aquellos que se pueden considerar económica y socialmente desarrollados. La persistencia de una muy baja fecundidad de la población española requiere una investigación específica, que se ha abordado tradicionalmente mediante operaciones muestrales”
Pero, ¿por qué las mujeres no se atreven a ser madres con una tasa de desempleo tan alta? Eduard Punset se hizo la misma pregunta. Aquí teneis la respuesta que le dio Reiner Klingholz, director del Instituto de Población y Desarrollo de Berlín:
También es muy interesante la explicación de Isabel Aler en su ensayo La transformación de la maternidad: “El rechazo de las hijas a seguir el modelo de sus madres, un modelo cada vez menos atractivo e incompatible con las nuevas oportunidades de ser reconocidas como ciudadanas […] ha hecho que muchas mujeres repriman la posibilidad de plantearse otros modelos de maternidad e incluso repriman el deseo de ser madre, como consecuencia de sentirse incapaces tanto de reproducir como de cambiar los modelos patriarcales de madres. El patriarcado del nacionalcatolicismo franquista parece que ha ejercido de apisonadora sobre el tan traído y llevado instinto materno de las mujeres”.
Es más, creo que la Iglesia debería plantearse si la alta tasa de abortos está relacionada con el hecho de que su modelo patriarcal de familia no se ajusta a la realidad social.
El siguiente gráfico está sacado del informe realizado por el antiguo Ministerio de Igualdad y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, denominado Fecundidad y Trayectoria Laboral de las mujeres en España 2006. No puedo ofreceros datos más actualizados porque no los hay.
Este gráfico muestra el porcentaje de problemas que tienen que afrontar las mujeres para tener un hijo. Estos problemas , que aquí llaman “incidencias”, son la interrupción, finalización, reducción y limitación del horario de trabajo así como la discriminación por maternidad e interrupción de los estudios a causa de ésta.
Siete de cada diez trabajadoras tienen problemas laborales con sólo un hijo. Creo que la democracia tendría que tener más herramientas para que una persona (ya sea hombre o mujer) no tenga que verse en esta situación por querer tener hijos. Y vuelvo a reiterar que el sistema patriarcal permitido por la sociedad y la Iglesia está perjudicando a todas las mujeres.
Quiero recoger el término “Déficit de ciudadanía de la maternidad” acuñado por la socióloga Isabel Aler. Dice lo siguiente: “siendo la maternidad una realidad crucial para la reproducción de la sociedad, sigue siendo todavía una práctica social al margen de los procesos de construcción social de cualquier licenciatura, trayectoria laboral y carrera profesional”
Es más yo ampliaría este concepto a “Déficit de ciudadanía de la paternidad”, porque estamos negando sistemáticamente a los hombres su derecho y obligación a cuidar de los hijos: negándoles su derecho a baja de paternidad, su derecho a ver a los hijos en caso de separaciones (en las que no intervienen ningún factor de violencia de género), a tener horarios flexibles con su vida familiar, etc.
Además, la división patriarcal en el trabajo no ayuda. Esto se ve claramente en los puestos directivos. Las mujeres nos hemos incorporado al trabajo pero la mayoría no pasa de meras “curritas”. Es verdaderamente difícil llegar a los puestos de toma de decisiones.
Aquí tenéis la respuesta:
Como bien habéis escuchado todos los “mandamases” de las grandes empresas de nuestro país estaban allí reunidos y como bien habéis podido ver solo una mujer estaba en esa cita. La mitad de la fortuna de nuestro país está en manos de patriarcas. Pero no dudo que seguramente tendrán a muchas mujeres haciendo gran parte del trabajo. Mujeres que sueñan con llegar alto y que en el camino han hecho renuncias personales, porque para una mujer el coste de luchar por una mayor formación y participación laboral es la renuncia a la maternidad o una merma significativa de ésta. Y esto se deja ver en las encuestas (INE, 1987, 1999) que manifiestan que las mujeres españolas desearían tener más hijos de los que tienen.
Isabel Aler denuncia que “la presión social de los modos dominantes de pensar, sentir y actuar colectivos, hace que la maternidad se perciba socialmente, se viva personalmente y se trate políticamente como un grave problema que impide la prioridad de la incorporación de las mujeres al empleo (incluso cuando el descenso de la tasa de natalidad por debajo de garantizar el reemplazo poblacional está siendo objeto de preocupación política) [...] Sin embargo apenas se cuestiona el obstáculo real que supone la estructura y funcionamiento actual del mercado jerárquico y precario de trabajo y de consumo para la maternidad. [...] Las dificultades desde el actual modelo socioeconómico tienen que ver con la creciente precariedad en el empleo, los ciclos formativos cada vez más largos, el aumento de los costes de la vivienda y la crianza, la falta de desarrollo de las políticas de apoyo familiar5, la rigidez de los sistemas de organización laboral y el desigual reparto de las tareas domésticas entre los géneros”.
Además del alto número de “incidencias laborales” que las mujeres tienen que soportar durante la maternidad, la brecha salarial existente entre hombres y mujeres es una vergüenza para la sociedad.
Las mujeres tienen un salario inferior en todas las ocupaciones y la mayor diferencia salarial corresponde a los puestos directivos de empresas con más de diez trabajadores, es decir, todo tipo de empresas (pequeñas, medianas y grandes).
Como consecuencia de esta brecha salarial, las mujeres (que por cierto, suelen vivir más que los hombres) tienen pensiones más bajas. A partir de los 65 años, el riesgo de exclusión social de la mujer es más alto que el del hombre. Un 22% frente a un 16%.
Aún hoy la voz de las mujeres y de las madres no está representada plenamente. Un ejemplo de ello, son las cámaras legislativas donde la presencia de la mujer está subrepresentada.
Mientras las mujeres escasean en la toma de decisiones, abundan en el sector del cuidado. Tres de cada cuatro cuidadores de personas con discapacidad son mujeres.
Nota3:Según datos del INE de 2009, las mujeres se adentran (de media) en la maternidad a los 31,04 años. (Curiosamente no se hacen estudios de a qué edad se adentran los hombres en la paternidad)
Nota4:Según datos del INE de 2009 , cada mujer tiene de media 1,3 hijos. (Recordemos que las mujeres no tienen hijos por “generación espontánea” y que hace falta la ayuda de un hombre)
Nota5:Si bien es cierto que el modelo familiar tipo es muy variado en la actualidad, España sigue sin alcanzar el promedio europeo de gasto social dedicado a la protección de las familias. 6,13% frente a la media europea de 8,16 %. Fuente: Eurostat.



Lo prometido es deuda. Os comenté hace unos meses que iba a asistir a un 
Bueno, solo comentaros que durante estos meses de verano estoy realizando aportaciones al blog ”Mujer y Ciencia” dentro del Ciclo complutense de Ciencia y Tecnología. Estoy intentando escribir sobre cuestiones de actualidad para que los post sean más dinámicos. Si queréis echarles un ojo, aquí os dejo los enlaces: